Saltear al contenido principal
Experiencias

Oficial de Cumplimiento: ¿Parte de un comité especial o miembro permanente del directorio?

Francisco Alayza Camarero sobre el oficial de cumplimiento y su lugar en el directorio

A raíz de mi último artículo sobre los comités del directorio, he recibido muchos comentarios y sugerencias sobre un comité en particular que al parecer habría olvidado, el comité de Cumplimiento.

Incluso me citaron el refrán “en casa del herrero, cuchillo de palo”, dada mi experiencia, pero nada más lejos de la realidad. No lo olvidé ni lo obvié. Para mí, y en mi experiencia, el “Comité de Cumplimiento” es un comité ad-hoc y de la alta gerencia, no del directorio. Lo explico a continuación.

Compliance significa exactamente eso, cumplimiento. No se trata de una tautología, sino que no se puede entender el sentido del cumplimiento sin tener en claro que una entidad legalmente constituida como una empresa bajo ningún concepto puede dejar de cumplir con las formalidades de la ley, sus reglamentos y sus políticas o estamentos.

Quizás a algunos esto no les haga sentido. pero en las estructuras corporativas, el oficial de cumplimiento, dada la importancia y responsabilidad que ostenta, reporta directamente al presidente del Directorio, pues vela por los intereses de todos los accionistas y, por antonomasia, por la reputación de la empresa.

Sería largo listar las responsabilidades que conlleva este cargo. Asimismo, sus obligaciones de reporte, tanto internas como externas, dependen del tipo de industria y del grado de regulación al que esté sometida la empresa, que van desde informes de gestión, pasando por un largo etcétera que incluye reportes de operaciones sospechosas… sí, “esas”.

¿Quién lo nombra y a quién nombra? ¿Asesor legal o auditor?

En general, se considera que el mejor candidato para el cargo de OC es el asesor legal de la empresa, pues es este el que tiene un conocimiento profundo de las leyes y regulaciones aplicables, lo que le permite proporcionar asesoramiento experto al directorio sobre el cumplimiento.

El Oficial de Cumplimiento es designado y nombrado por el Directorio,  tiene un historial de independencia, ética y objetividad, valores esenciales para garantizar que pueda actuar de manera independiente.

Ahora bien, hay empresas que prefieren al auditor para ello, sin embargo, a decir de las recomendaciones de expertos, vemos que tienen un enfoque más limitado con respecto al cumplimiento, centrándose su práctica en la fiscalización de los incumplimientos -muchos de estos financieros y contables- sin llegar a abarcar todo el espectro.

Por el contrario, el oficial de cumplimiento vela por todos los aspectos del compliance, con un enfoque más amplio y estratégico que incluye el cumplimiento normativo, el cumplimiento ambiental y el cumplimiento social, es decir, todo aquello que la empresa y su personal deba cumplir.

Esto quiere decir que, siendo el Oficial de Cumplimiento responsable de todo esto, el directorio en pleno no solo debe estar al tanto de sus actividades, sino que debe “respirar” el cumplimiento, haciéndolo parte de la cultura corporativa. Es decir, el compliance debe ser un tema de agenda permanente para el directorio, siendo intrínseco para todas sus actividades y decisiones.

En mi experiencia, este modelo sería el ideal y recomendable pues se compromete a todos los miembros del directorio en el compliance, tanto en los planes y tareas (lo más común es la matriz de cumplimiento) y, sobre todo, se evidencia este compromiso de manera transversal a toda la organización.

“¿Y el Comité de Cumplimiento, Francisco?”, no lo he olvidado. A diferencia del Oficial de Cumplimiento, este comité se crea para atender situaciones y hallazgos específicos como un componente ad-hoc de la alta gerencia, no del directorio.

Esto se debe a que los hallazgos o incumplimientos al código de cumplimiento (o de ética) que se presenten en la empresa -a veces a través de denuncias ante la línea ética u otro mecanismo anónimo que para ello tenga la organización- serán revisados por este comité en función de las actividades y responsabilidades de los involucrados y versan en su mayoría con el día al día del negocio; presentando su dictamen y recomendaciones, así como la ejecución de las mismas al directorio como parte de su agenda involucrando a todos sus miembros.

Volviendo al Oficial de Cumplimiento, considerando que tenga el empoderamiento y recursos suficientes para realizar sus planes y esquemas de trabajo -mismos que deben ser presentados y aprobados por el Directorio- debería cumplir su rol con una perspectiva transparente y una línea ética firme y bien definida en todo sentido haciendo, reitero, partícipes a todos del fortalecimiento y cuidado de la cultura de compliance de la compañía. En contraposición, asignar esta tarea a un comité especializado podría diluir dicha responsabilidad.

La especialización, la reducción de las posibilidades de conflictos de interés, así como la eficiencia del control y gestión de cumplimiento dependerá, sobre todo, de la independencia con que el OC pueda trabajar. Asegurar esto es fundamental para un cumplimiento saludable que, a día de hoy, es un elemento clave de la competitividad empresarial.

¿Qué opinan ustedes?

Share this Article

Discussion

Esta entrada tiene 0 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba
Buscar