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Comités: Cuando la especialización toca a la puerta del directorio

Teniendo ya establecidos los perfiles profesionales necesarios, así como el número necesario de directores para la empresa, nos podría quedar la duda -y es una de las principales discusiones actuales en los directorios- de si tenemos o no todos los perfiles profesionales ideales que queremos nos ayuden en la planificación estratégica.

Tal y como comentaba en mi publicación anterior, en mi experiencia pude observar que una fórmula mixta es la que ofrece mejores resultados. La lógica de esta fórmula implica que, antes de tomar la decisión de aumentar las sillas existentes en el directorio, primero formemos comités especializados a los que se integrarán estos perfiles -como miembros o asesores- planteando cuestiones, ideas y proyecciones que sumen valor a la estrategia de la empresa. 

¿Qué beneficios ofrece esta metodología? 

Que además de los comités fijos/permanentes en los que se dividen los grupos de trabajo de los directores, se incluyan aquellos cuyo valor pueda ser requerido en un momento y periodo determinado -comités temporales-. Ejemplos claros de estos comités son cuando el comité de fusiones y adquisiciones o el comité de proyectos especiales, se activan específicamente en esos casos y terminado el encargo se desactivan.

Actualmente, la vorágine en que vivimos nos podría hacer creer que lo temporal se convierte en perenne, o que el directorio debe estar en constante recambio, movimiento y actualización y, por ende, tener un nuevo comité por cada especialidad o tendencia profesional existente. Sin embargo lo ideal es establecer los comités bajo una lógica de suma de valor, manteniendo sus premisas y tareas simples, además de planificar estratégicamente el devenir de la empresa.

Incluso, algunas empresas ya sea que se encuentren en sus inicios o en una etapa de transformación, prefieren funcionar con asesores en los mismos comités y tratar allí algunos temas de corto y mediano plazo -dentro de su estrategia- antes de llevarlos al seno del directorio y/o ponerlos como parte de la agenda de éste. Esto no sólo alivia la carga de trabajo -y de la sesión del directorio- enfocándose los comités en sus especialidades, sino alimentándose de expertos en los temas que además son puestos en práctica como parte de la estrategia empresarial.

Ahora bien, tenemos entre tres y cinco comités que funcionan de manera permanente en el directorio y que, dependiendo de varios factores, integran en su funcionamiento un número similar de sesiones.

Por lo general estos son:

  • Auditoría y riesgos
  • Contrataciones y compensaciones ó de Recursos Humanos
  • Operaciones y proyectos ó Planificación y estrategia + Inversiones y Adquisiciones
  • Gobernanza y cumplimento / Buen gobierno corporativo y Compliance
  • Innovación y tecnología

Lo usual es que cada comité, cuya formación y elección de miembros se da en una sesión de directorio específicamente convocada para ello -algunas empresas los establecen desde su origen, incluyéndolos además en el reglamento del Directorio- sea presidido por un director con la especialidad adecuada y tenga como agenda de trabajo el desarrollo/seguimiento de temas que luego de ser tratados, planificados y deliberados son llevados al pleno del directorio para su aprobación.

La eficiencia de estos comités va más allá de discutir temas específicos en un marco más especializado sin distraer al resto de directores, sino que además, es la circunstancia ideal para traer a especialistas en la materia, además de hacer partícipes a los profesionales de la alta dirección o gerencias de la discusión sobre estos planes de trabajo, alineándolos -base sobre la cual deberán construir sus objetivos por área- a la estrategia de le empresa.

En mi experiencia, veo que muchas empresas están transformándose migrando hacia este propuesta mixta, teniendo como grupos de trabajo del directorio no sólo a los comités permanentes sino también a los temporales (por proyectos o necesidades específicas e incluso con periodicidad más larga). Esta metodología les está ayudando a ordenarse, adecuarse, transformarse e incluso modernizarse de manera mucho más sencilla y rápida, sin distraer a los recursos de la empresa en estos planes -que debe estar concentrada en el día a día del negocio- pero guiándoles de forma estratégica a una mejor organización.

¿Qué ideas y agendas de trabajo funcionan mejor en los 5 comités temporales que propuse líneas arriba? Eso será material de mi próximo artículo. ¡Atentos!

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